sábado, 7 de diciembre de 2013

Aplicación para móvil del Geoparque de las Villuercas,Ibores y Jara




https://play.google.com/store/search?q=geoparque%20villuercas&c=apps&hl=es_419

HOMENAJE A LA MUJER RURAL.

Navezuelas homenajea la labor que han desempeñado las mujeres en las zonas rurales de la mancomunidad de Villuercas Ibores Jara

Para ello, la Casa de Cultura de la localidad cacereña será escenario este miércoles a partir de las 12,30 horas un acto para homenajear a nueve mujeres, quienes han sido elegidas por otros tantos ayuntamientos de la provincia. 

 Concretamente, estas mujeres proceden de municipios cacereños como Villar del Pedroso, Guadalupe, Deleitosa, Navezuelas o Logrosán, entre otros, y se reconocerá su actual labor o a título póstumo.

Además, estas nueve mujeres son las protagonistas de una exposición itinerante que recorrerá varios municipios de la provincia. Se trata de una muestra que recoge un pequeña reseña bibliográfica que explica por qué han sido homenajeadas y una fotografía.
Los detalles de este homenaje han sido dados a conocer por el diputado de Cultura, Eduardo Villaverde, acompañado por el presidente y el vicepresidente de la Mancomunidad Villuercas Ibores Jara, Carlos Ríos y Juan Pedro Domínguez, respectivamente, y las técnicos de la Oficina de Igualdad y Violencia de Género de dicha mancomunidad, Pepa Rubio y Maribel León.
De este modo, la muestra permanecerá expuesta en la Casa de Cultura de Navezuela, durante una semana, más tarde, se trasladará a aquellos municipios cuyos ayuntamientos hayan solicitado la exposición.
Pese a que los detalles del acto no se pueden dar a conocer puesto que es una "sorpresa" para las homenajeadas, se trata de hacer "visibles" a aquellas mujeres que han aportado y siguen aportando valores muy importantes y que no han tenido su reconocimiento, ha explicado una de las técnicos de la Oficina de Igualdad y Violencia de Género de la mancomunidad, Pepa Rubio.
"LAS MUJERES SON EL SOPORTE DEL MEDIO RURAL"
Cabe indicar que es la segunda vez que esta mancomunidad decide rendir un homenaje que reconoce el "enorme papel" que ha desempeñado la mujer en el ámbito rural ya que son el "soporte" del medio rural, tanto en el medio familiar como en la prestación de servicios en la comunidad, ha aseverado el vicepresidente de la Mancomunidad Villuercas Ibores Jara, Juan Pedro Domínguez.
En este sentido, Domínguez ha añadido que las mujeres son el "soporte vital" en una época de "mucha dificultad" en las zonas rurales, mientras que el diputado de Cultura, Eduardo Villaverde, ha recalcado que es una forma de reconocer la labor que han desempeñado las mujeres en los municipio, quienes son "fundamentales" para dinamizar las actividades.
Por su parte, el presidente de la Mancomunidad Villuercas Ibores Jara, Carlos Ríos, ha explicado que el objetivo de la citada mancomunidad es dar a conocer el "enorme trabajo" que las mujeres han ido desempeñando en las zonas rurales, como "piezas claves" en el desarrollo económico de estos lugares.
Este homenaje coincide con la Fiesta de la Castaña que se celebra con motivo de las Fiestas de Santa Bárbara, patrona de Navezuelas; desde este martes y hasta el próximo día 7 de diciembre, habrá distintas actividades en esta localidad, todas ellas acompañadas por las castañas, ya que este municipio es una de las mayores productoras de este fruto.


viernes, 6 de diciembre de 2013

La ruta de Alfonso Onceno para terminar el calendario 2013 (8 de diciembre)

La ruta de Alfonso Onceno para terminar el calendario 2013 (8 de diciembre)

2013 diciembre 4
por senderosextremadura

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El club senderista Emérita Augusta ha programado su última ruta del año. Pretenden pasar una buen jornada para dejar mejor sabor de boca y estupendos recuerdos de todo el año, y cumplir de paso con la tradición de visitar a la Patrona de Extremadura, la Virgen de Guadalupe. Para ello han programado la clásica ruta de Alfonso Onceno (FOTOS), preciosa travesía en plena comarca de Las Villuercas entre las localidades de Navezuelas y La Puebla de Guadalupe. Con un recorrido total de 18  kilómetros.

Imagen de la ruta:: CLUB EMÉRITA AUGUSTA
En estas sierras el Rey Alfonso XI, y según su libro de monteria de 1.341, solía cazar osos y otros animales. Iniciamos la ruta en subida a la salida, hasta alcanzar el Collado de la Pariera al pié del Cerro Carpintero, de 1269 metros, el paisaje es fantástico tendremos a nuestra izquierda la sierras de Las Acebadillas y Viejas, y  entre robles, castaños y helechos de una altura poco común con un color de cobre exageradamente precioso llegaremos al Collado de los ajos, donde en bajada cruzamos un pequeño puente de madera que cruza el río Viejas en pleno Valle del mismo nombre, lugar ideal para descansar y reponer fuerzas, desde aquí y en ligera subida iremos viendo a nuestra derecha preciosas panorámicas del Pico Villuercas  el más alto de los Montes de Toledo 1600 metros hasta alcanzar el Collado de las Arenas, 1274 metros, justo al lado de la antigua carretera que sube al pico y al antiguo destacamento militar de comunicaciones.
Las personas que lo deseen pueden visitar el Pozo de las Nieves, construido por los monjes del Monasterio de Guadalupe, desde aquí se divisan los valles del Ruecas y del Viejas, espectaculares vistas. Desde este collado el de Las Arenas solo queda bajar por senda bien marcada hasta la ermita del Humilladero , magnífico ejemplar de Mudéjar, lugar destinado para la parada de los peregrinos que venían del norte. En este punto 12,5 Km. se encontrará el autobús por si alguna persona quisiera abandonar la ruta, desde aquí y con Guadalupe a la vista paralela a la carretera sale un camino que entra en la localidad por el bonito barrio de San José Obrero, final de la ruta.
Guadalupe, como todos sabemos, goza de una gran oferta gastronómica, teniendo la oportunidad de degustar sus productos típicos, entre otros la famosas morcilla y la tapa de bacalao. También pueden sumarse acompañantes de los senderistas para pasar la mañana en Guadalupe y tras el final de la ruta tapear juntos. Posteriormente y ya en la parte turística, se puede visitar el Monasterio, y el famoso y vistoso Belén de Guadalupe, antes de regresar a Mérida.
Más información en la web del club

Fuente: Blog periódico Hoy.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Octavo centerario de la Diócesis de Plasencia. Berzocana encrucijada histórica.





Juan José Pastor Serrano.

Cualquiera que conozca un poco la historia de Extremadura, sabrá que sobre todo en sus serranías, pasos difíciles de atravesar, el paso de los árabes estuvo más presidido por las colonias judías perfectamente­ organizadas e implantadas, que por el esfuerzo de los árabes.
Esa falta de presencia árabe y la muy notable judía, hacen pensar que los judíos negociaron con los árabes y consiguieron su inmunidad y las de sus colonias ayudándoles, como buenos negociantes, para facilitar su paso por estas tierras.
Pero a medida que los árabes se replegaban, cuando la Diócesis de Plasencia o mejor la Ciudad de Plasencia se iba formando, la Orden Militar del Temple es encargada de defender las serranías de Extremadura para consolidar la conquista.
¿Y por qué aceptan los templarios el encargo? Todos sabemos que una de las obsesiones de los templarios era el conocimiento de todas las cre­encias y sabidurías antiguas y populares, y como gran parte de Extremadura estaba dominada por los judíos, los templarios se pegan a ellos con dos armas: la devoción a la Virgen y la Eucaristía y acompañando a esos pilares, una estructura cerrada y perfectamente organizada, tanto en ayuda a las comunidades bajo su amparo, como en la ayuda a los caminantes, que en sus casas tenían un refugio y una seguridad no fácil en estas sierras de las Villuercas, como lo demuestra el castillo celta en la sierra de Ber­zocana y su plaza de armas de Zaornedo, a unos cinco kilómetros de la villa, el paso y atrincheramiento de Viriato en esta serranía y, modernamente, los maquis que aquí tuvieron su feudo más de ocho años.
Por eso, al organizarse la Diócesis de plasencia, no figura entre sus villas; ya no porque no fuera importante, sino porque aquí tenían los templa­rios su casa principal y, perfectamente custodiada, la vía a Toledo entonces capital de la Nación.
Es más, la Casa templaria de Berzocana extendía su influencia desde Santa Cruz de la sierra con la ermita de la Coronada hasta Toledo, con la ermita de la Concepción en Berzocana y hacia el Puerto de Miravete, con su ermita de San Gregorio Nacianceno entre Retamosa y Cabañas.
A los Templarios les tocó en suerte la aparición de las reliquias de San Fulgencio y Santa Florentina a unos trescientos metros de la Villa de Ber­zocana.
A ellos les toca descubrir la casita donde estaba oculta la Virgen junto al río Guadalupejo o Guadalupe, devoción entrañable para ellos.
Como dijo Jesús, “por sus frutos los conoceréis”. En sus parroquias hoy podemos contemplar cálices y copones iguales, cajas portaviático y demás utensilios necesarios para una parroquia, lo mismo que imágenes de la Virgen y coronas para ellas y todo con mayor abundancia en Berzocana por ser su casa principal.
Pronto la fiesta de San Juan con sus flores o carbón en las ventanas de las mozas y la pascua en la Mocara, dieron paso a otras nuevas.
La fiesta de la Inmaculada en la ermita intentó anular la Mocara. Las fiestas de San Fulgencio, 16 de enero, irrumpió fuertemente en este Villa, así como la fiesta de Santa Florentina, que fijaron el 14 de Marzo, y la fiesta de la aparición de las Reliquias el 26 de octubre, asesorados por los templarios y por cierto que no se equivocar en el nombre de la iglesia sevillana que San Isidoro hizo para recoger de donde llegaron aquí, San Juan de la Palma y que hasta hace poco los sevillanos no conocían, figurando en todos los textos de Berzocana.
Junto al Gualupejo los templarios tenían una casa de acogida y una vaquería como entretenimiento de los que están allí destacados. Un día pasó algo importante: un templario avisa a los de Berzocana que se han encontrado una imagen de la Virgen. Desplazados al lugar constatan ser verdad y se la traen a Berzocana hasta decidir qué hacer.
Pronto, junto a la casa en el lugar que se apareció, en un emplazamiento adecuado comienza a hacerse una Ermita y se fija su fiesta el 15 de Agosto. Casi  quinientos años se celebró la fiesta en Berzocana en ese día.
Al constituirse esta sierra coto nacional, por estar más cerca de Toledo y para su servicio, se va formando una comunidad y va apareciendo una casa para los reyes junto a la Ermita de la Virgen.
Poco a poco va apareciendo un pueblo potenciado por los reyes y va habiendo la necesidad de que alguien se encargue de la virgen, por lo que encargan la custodia de la Virgen a los jerónimos.
Berzocana se convierte en frontera y encrucijada entre Plasencia y Toledo y entre los templarios y los jerónimos, amparados por los reyes.
Cuando Plasencia intenta dominar estas sierras, se encuentra con que los templarios intentan hacer una Orden Monástica en esta Sierra y con las apetencias de Toledo. Consiguen la villa de Berzocana y potencian sus santos haciéndolos los patronos de la nueva Diócesis de Plasencia, con lo que garantizaban la posesión dela Villa, garantizando, además, la independencia de la nueva Orden comprometida a ayudarla, con la idea de dominar toda la serranía; pero enterado Toledo de esas apetencias exigen y acuerdan que la parte noreste de la Sierra sería de Toledo con el apoyo de los reyes, y será Felipe II el que, al fallar que queden en Berzocana las reliquias de los santos que Cartagena reclama, dota de porta-reliquias adecuados para las reliquias de San Fulgencio y Florentina de lo que estamos contentos y rubrica el pacto de hecho.
Pero para contrastar la influencia de la orden Monástica templaria, Toledo cede a la nueva orden de los jerónimos la custodia de la virgen con lo que ahora las hostigaciones vienen de parte de los Jerónimos. Intentan anular a Berzocana, intentan llevarse las reliquias de los santos de Berzocana, hasta que llega el P. Écija en su infortunada Historia de la Invención de Santa Maria de Guadalupe, y llega a decir que las reli­quias de los Santos de Berzocana están en el altar mayor de Guadalupe vertiendo opiniones mal intencionadas e inciertas.
Los jerónimos cambian la fiesta del 15 de Agosto para la virgen.
Esto hizo que Berzocana tuviera que reformar sus fiestas y al quitarles la fiesta de la Virgen, montan una fiesta popular a sus santos el último domingo de Agosto y los jerónimos potencian la fiesta de la Virgen a primeros de Septiembre, aun hoy no perfectamente definida entre el 6 y el 8 de Septiembre. Con lo que de nuevo Berzocana queda entre la Orden Templaria y los jerónimos en Guadalupe, teniendo que replegarse en si misma, hasta que por el pleito de Cartagena, Plasencia transforma su iglesia en esplendida catedral y los obispos la visitaban y la visitan, poco más se ha visto para potenciar y asentar, como bastión religioso señero, en esta serranía a Berzocana.
Por todo ello, en estos momentos en que Berzocana se siente liberada de presiones, es el momento de ordenar esta serranía sin desmembrarla apoyando su unión y potenciando a Berzocana como sede de los Patronos y ­punto estratégico para la Diócesis de Plasencia, también en el futuro.
Cuando veo en nuestra Iglesia las argollas de trono episcopal, me pregunto: ¿Qué ha hecho la Diócesis de Plasencia para que, dentro de su estructura, tenga la significación correspondiente el relicario de los Patrono? Ni siquiera cabecera de arciprestazgo para que, por lo menos, fuera conocida en la Diócesis por todos.
Se termina la abadía templaria, ¿hizo algo Plasencia para llenar ese hueco de riqueza espiritual?
Algo sí ha hecho con reiteración, exigir en todos los foros que Guadalupe debe ser de Plasencia por estar en esa zona sus Patronos.
Si de poco tiempo a esta parte los obispos visitan Berzocana con mayor o menor acierto, ¿es esto todo lo que se puede hacer?
¿Qué pediría yo para esta zona entrañable de la Diócesis de plasencia?

1. Me da pena ver la casa parroquial, después de haber perdido más de la mitad de su solar, que la obra está parada y no sabemos qué solución ten­drá. Creo que se está perdiendo de hacer una casa adecuada para la sede de los Patronos.

2- No está bien que, cuando se hace un resumen de Extremadura, no se vea nombre Berzocana, siendo relicario, con unas fiestas de interés turístico en las de agosto, siendo una Real Villa que hunde sus raíces en la prehistoria, con unos torques celtas encontrados aquí y que están en el Museo Nacional y con una iglesia y órgano de primerísima importancia. ¿No se podía rectificar ese desfase a nivel provincial y regional?

3- Esta serranía tiene una personalidad propia que no se agota, ni siquiera empieza en Guadalupe.

Berzocana es la Primera por su historia y ser relicario de los Pa­tronos de la Diócesis. Guadalupe es nueva pero por tener la Patrona de Extremadura es importante también.
Siete pueblos más con futuro: Garciaz, Cañamero, Logrosán, Deleitosa, Castañar de Ibor, Robledo-llano y Navezuelas.
Al desaparecer, Cabañas del Castillo y los restantes, más o menos con futuro.
Se puede decir que nadie hasta ahora se ha preocupado de que sea una auténtica zona, con personalidad reconocida, sin poderse relacio­nar por las pésimas carreteras, hasta los visitantes que quedan encantados de esta zona se retraen de venir por las pésimas comunicaciones.
También podemos notar que siendo la primera zona de Extremadura con un parque nacional, se vino abajo por falta de entradas adecuadas.
No quiero terminar sin decir, que a pesar de estos dos polos de primer orden, la zona está poco desarrollada religiosamente y con sentimiento de abandono religioso, sin sacerdotes estables y sin coordinación en la zona.
Por eso yo he pedido, para cambiar esa mentalidad, crear en Berzocana un párroco abad, o cosa parecida para que dos o tres sacerdotes con sus colaboradores asistan adecuadamente a estas gentes, promuevan comunidades integradas y que esta zona esté bien relacionada para fomentar el asociacionismo, no sólo religioso, sino de todo orden, pues lo está necesitando como el respirar.
A mi modesto entender, esto sería lo mejor para la Diócesis de Plasencia en este Octavo Centenario y la redención de esta serranía de cara a futuras generaciones, para bien de Extremadura y la Iglesia en Extremadura.

FUENTES:

martes, 1 de octubre de 2013

FORO CABAÑAS DEL CASTILLO III


Caminos, correos y teléfonos (III) (PARTE III DEL COMENTARIO “CAMINOS, CORREOS Y TELÉFONOS”).
estar en ese preciso instante en la central de teléfonos de su localidad a fin de celebrar la conferencia.
Al día siguiente la señora Z se encontraba en teléfonos un poco antes de la hora indicada, hora a la que también acudía al teléfono de Cabañas el señor X, y comenzaba la espera. Espera que sería exactamente igual de larga para ambos comunicantes, que podían sentarse en un banco de madera que a tal fin había en todos los locutorios telefónicos. Llegadas, digamos las doce horas y la central de zona no llamaba a Cabañas para establecer la solicitada comunicación, el señor X decía a la telefonista que qué ocurría, que no “sonaba el aparato”. Entonces la telefonista volvía a dar vueltas a la manivela y… “ ¡Logrosán!, tengo pendiente la conferencia de las 11’00 horas con Sabadell. ¿Cómo va?... ¡Ah, bueno!, pues hasta luego”. La telefonista colgaba el auricular, se daba la vuelta y comunicaba al señor X que su conferencia tenía una demora de unas dos horas. El señor X continuaba a la espera, pues si sólo eran dos horas ya había transcurrido una, así que no quedaba mucho… las 13’00 horas…. Las 13’30 y el señor X comenzaba a impacientarse. Nuevamente la telefonista llamaba a la central de zona: “ ¿Logrosán, cómo va mi conferencia?... Bien, bien, pues nada esperamos”.
Esta vez la telefonista comunicaba al señor X que en una media hora estaría todo listo, que había un poquito de demora más de lo normal pero que todo iba bien. ¡Coño!, pues media hora y si todo va bien esto está hecho, pensaba el señor que intentaba hablar con Sabadell. Las 14’00… “la cosa ya tenía que estar a punto”, pensaba el hombre…. ¡Rinnnng!, Rinnnng!, ¡Rinnnng!, ¡Rinnng!. “ ¡Cuatro llamadas, es para aquí!”, decía la telefonista un tanto eufórica a la vez que descolgaba la auricular. –“ ¡Dime Logrosán!… … … … ¡ah!, ya, sí, sí… bueno, pues ya se lo digo. Adiós”. La euforia se había ido y la mujer, con cara de circunstancias, comunicaba al señor X que la habían dicho que el tráfico estaba muy cargado y que no le podrían dar la conferencia antes de las 21’00 horas. Al Señor X, a pesar de ser un hombre paciente, se le escapaba alguna imprecación contra la Compañía Telefónica Nacional de España y la hora en que se llevó de Cabañas la centralita, a la vez que se iba a comer quedando en volver sobre las 20,00 horas, para ver qué pasaba. La telefonista, a la vez que soltaba el adiós de rigor, solía decir, haciéndose cargo de la situación, algo así como: “Lo siento mucho, pero ya ves aquí no tenemos la culpa, la cosa viene de fuera”… (No es necesario describir la situación de la Señora Z en Sabadell, por ser fácil de imaginar).
A las 20’00 horas, puntual como un clavo, el señor X estaba nuevamente junto al teléfono, esperando que sonara una hora después, pues sonaría. ¡Debía de sonar!. Desde las 11’00 de la mañana hasta las 21’00 horas, ya se habría “descargado el tráfico” y todo sería normal, al fin Sabadell estaba un poco retirado, casi al otro lado de España, pero tampoco estaba en el extranjero, así que a la hora que le habían indicado aquella caja de madera colgada en la pared sonaría… 21’15, silencio… 21’30… más silencio; el señor X volvía a impacientarse y la telefonista trataba de tranquilizarle diciéndole que tenía que estar a punto pues a las diez cerraban la central y ya quedaba poco, por lo que antes le darían la conferencia… 21’55… ¡Rinnnng!, Rinnnng!, ¡Rinnnng!, ¡Rinnng!. ¡Ya está aquí!, casi gritaban al mismo tiempo el señor X y la telefonista, quien descolgaba el auricular: ¡Dime Logrosán!, y se quedaba escuchando como una liebre. Esta vez ya no hablaba más, ni decía adiós a su compañera, sólo se daba la vuelta y con cara de penitente de Semana Santa soltaba al señor X: “La conferencia queda suspendida hasta mañana a las 12’00 horas aproximadamente. Ha habido una avería muy grande ahí por Guadalajara y hasta mañana no estarán reparadas las líneas y aunque estuvieran antes, ya sabes, a las veintidós se cierra el servicio”…. Solía seguir hablando pero el señor X ya no la oía, pues había salido por la puerta de la casa del teléfono bufando como un jabalí y esta vez ya no imprecaba contra nadie. Simplemente blasfemaba como un carretero, a la vez que prometía que el poste de teléfonos que habían puesto en su huerto cogería el hacha y se lo cargaría y así se lo hacía saber a la mujer cuando llegaba a casa con un cabreo como un genral, pero ésta le frenaba en seco. Le frenaba como sólo saben frenar las mujeres con esa inteligencia, intuición y mesura que la Naturaleza las ha dado: “Claro, te cargas el poste y ya me dirás cómo hablas con tú hermana. Y ya sabes que tienes un hijo en la mili, nada menos que en Ceuta, así que cuando quiera hablar contigo pues que pida permiso al sargento y venga andando a verte. Además acabarías detenido y lo peor es que tendríamos que pagar el poste y, ya me dirás cómo”….
Con esta serie de directos a la mandíbula el señor X quedaba KO. De inmediato se avenía a razones, bajaba la cabeza, cenaba sin decir ni pío, y al día siguiente a la hora indicada estaba sumisamente junto al teléfono. No relataremos las escenas del nuevo día que podían ser muy similares o idénticas al anterior ya descritas, pero valga decir que, con suerte, al caer la tarde, quizá a las 18’00 ó 20’00 horas conseguiría hablar con su hermana, la señora Z que vivía en Sabadell.
Indudablemente se ha reseñado un caso exagerado pero no extremo, que puede parecer un relato de ciencia ficción más que una realidad, pero ciertamente hubo casos más allá del expresado en el que establecer una conferencia se tardó dos o tres días, incluso algunas fueron anuladas por aburrimiento. No obstante debe decirse en honor a la verdad que el realizar una conferencia en estos tiempos solía tardar, por lo general varias horas, pero la mayoría se resolvían en el mismo día.
Quizá algún o algunos jóvenes lean este relato y como llevan un teléfono móvil en su bolsillo que, si es de última generación, sólo con decir en voz alta “señora Z” se establecería la conexión telefónica con Sabadell, les parezca que esto es algo impensable, un sistema que hacía a quienes le usábamos la vida imposible. No es así. En el fondo, a pesar de estas contrariedades, supuso para todos nosotros un avance en las comunicaciones importantísimo. Algo que nos permitía hablar en unas horas con nuestros familiares en Barcelona, Francia, Suiza, Alemania… etc., y eso era algo que no nos hacía la vida imposible, sino que nos hacía sentirnos felices, pues sólo unos meses atrás para comunicarnos con ellos teníamos que enviarles una carta y esperar la respuesta a veces quince días, a veces un mes, a veces la carta no llegaba nunca. Así que bienvenidos aquellos teléfonos que eran cajas de madera colgadas de las paredes pero que nos permitían oír a nuestros seres queridos estuvieran donde estuvieran.
¡Ah!, y esto no sólo sucedía en Cabañas, también en Solana, Retamosa, Roturas… y en cualquier pueblo de la geografía española, pues el sistema era el mismo, sólo que a unos les llegó antes que a otros. Los citados fueron de los últimos. Nada más.
En otra ocasión hablaremos de otros servicios, como la asistencia sanitaria, por ejemplo, que también tenía su encanto. 

FUENTE: FORO DE CABAÑAS DEL CASTILLO 
 Enviado por Castillo

Un monasterio, Guadalupe, y una abadía, Cabañas del Castillo, en los límites jurisdiccionales de la ciudad de Trujillo.


Alfonso x




Ignacio Plaza Rodríguez
I. UN MONASTERIO, EL DE GUADALUPE
En terrenos de Talavera, que comenzó a llamarse de la Reina, por haber concedido esta ciudad D. Alfonso XI, a su esposa Doña María de Portugal, y que se extendía durante la Edad Media, lindero con la jurisdicción de Trujillo, por oriente, hasta rebasar el río Guadiana. En el año 1337, en la dehesa de Iván-Román, se va a fundar la Puebla de Nuestra Señora Santa María de Guadalupe. Y es en el año de 1340, el 25 de diciembre, cuando Alfonso XI concede a los ganados de la Puebla el que puedan pastar en terrenos de Talavera y de Trujillo. Privilegio que trae problemas, por llegar a ser numerosos los ganados del Monasterio.
Durante el reinado de Alfonso XI, se aparece en las proximidades de Guadalupe la imagen de la Virgen, y en la próxima Berzocana, las reliquias de los santos Fulgencio y Florentina.
También durante el reinado de este gran rey, que muere cuando está en el cerco de Gibraltar, se va a producir un hecho que va a alterar el curso de la historia de Castilla.
Casado, como queda dicho, con Doña María de Portugal, y sin tener descendencia la pareja real, conoce nuestro rey en Sevilla a una viuda joven de diecinueve años, muy fijos-dalga y considerada “la mujer más hermosa del reino”, es Doña Leonor de Guzmán. De los amores con esta hermosa dama va a quedar larga descendencia, mientras que la pareja real solo uno de los hijos habidos va a llegar a la mayoría de edad y a reinar con el nombre de Pedro I.
De la descendencia con Doña Leonor mencionaremos tan solo a D. Enrique, que reinará como II y se conocerá como el de las Mercedes, y al segundo que llegó al Maestrazgo de Santiago a los siete años, teniendo que vencer los dos inconvenientes; el de la edad y el de la bastardía.
Recordemos que aquella hermosa dama, la más hermosa del reino, va a pasar por estas tierras extremeñas haciendo detención en Llerena, donde se entrevista con D. Fadrique y continuando hasta Talavera, siempre en poder de su enemiga Doña María y en el Alcázar de esta ciudad va a morir a manos del criado de Doña María, Alfonso de Olmedo.
De D. Pedro I, con relación a Trujillo, sabemos que tuvo aquí el Tesoro Real, en la fortaleza de nuestro castillo, bajo el control de su tesorero, el judío Samuel Leví, que estaba considerado como uno de los hombres más ricos de Castilla, que patrocinó la construcción de la sinagoga del Tránsito, de Toledo, y a quien, para apoderarse de sus riquezas, mandó asesinar el rey.
De D. Enrique II, el primero de la Casa de Trastámara, que se llamó el de la Mercedes, tenemos aquí próxima la merced que hace de Cabañas del Castillo y sus aldeas a D. García Álvarez de Toledo, al que hace primer señor de Oropesa en atención a que estando D. Pedro defensor de Toledo, la entrega sin luchas a la fuerza D. Enrique.
Y como ya existía una venta, de tiempos de Alfonso X el Sabio, de Cabañas del Castillo a Trujillo, pero que por haberse reservado el rey los diezmos de las iglesias de la abadía no ofrecían pingues beneficios, la ciudad no había atendido y trajo luego multitud de pleitos, los que terminaron en la Cancillería de Granada.
Del segundo Trastámara, D. Juan I relacionado con Guadalupe, vamos a consignar que es el que manda a construir el Monasterio en virtud de las pruebas milagrosas que se sucedían y de las numerosas peregrinaciones que de Extremadura y otras regiones centrales del Reino se organizaban para conocer a la Virgen.
Con este rey se separan las dos ramas de Trastámara, en sus hijos Enrique que será III y D. Fernando que reinará en Aragón y se le conocerá como el de Antequera. Concierta el matrimonio de Enrique con Doña Catalina de Lancaster, heredera de la rama de D. Pedro I para evitar pretensiones sucesorias al trono y toma parte en la batalla de Aljubarrota contra los portugueses, donde los castellanos son derrotados quedando entre los prisioneros el importante D. Pedro López de Ayala, cronista de cuatro reyes y conocedor de cinco.
Gracias a aquella derrota existe en la Península una joya del gótico, el Monasterio de Batalha que difícilmente puede olvidar el que lo visita.
De D. Enrique, que con Doña Catalina de Lancaster son los primeros que en España se van a llamar los Príncipes de Asturias, que ya tendrán nuestros reyes en el futuro, no diremos más.
Y ahora es cuando cuadraría repetir aquellas coplas que se nos quedaron en la memoria en nuestra juventud “¿qué se hizo el rey D. Juan? los Infantes de Aragón ¿qué se hicieron?”.
Este niño de dos años, bajo la regencia de su tío D. Fernando y de su madre Dª Catalina es el de las famosas coplas y que va a llenar la mitad del siglo que comienza con su privado, D. Álvaro de Luna, que es otro gran bastardo en el centro del poder que entra en la corte de manos de D. Fernando de Aragón, que es luego el gran luchador contra sus hijos, los Infantes de las coplas y que de ser todo lo más, de tener los puestos de mando; condestable y demás beneficios, el de Maestre de Santiago; de ser Duque de Trujillo y luchador con García Sánchez de Quincoces en nuestra ciudad… De, en una palabra, poderlo todo, terminó en el cadalso en la plaza de Valladolid.
Los descendientes de D. Álvaro estaban considerados hasta tiempos de Felipe II, en que se les priva de los diezmos del mar, como las familias más ricas de España.
El Gran Impotente D. Enrique IV dejó su impronta en tierras trujillanas y, al final, sus restos mortales en el Monasterio.
Hizo frecuentes visitas a Guadalupe, donde terminó por poner casa a una de sus imposibles concubinas, a Doña Guiomar de Castro, hija natural de D. Álvaro de Castro, Conde de Monsanto, llamada la “Lusitaneja”.
Se le murió su valido, D. Juan Pacheco, en la próxima Santa Cruz de la Sierra, marchó a Madrid con la propuesta para el hijo, D. Diego, en los puestos de relevancia del padre y le llegó la noticia del apresamiento de su protegido por el Marqués de Osorno; el mismo noble que el frente de Cambil (Jaén), escoltó a la reina portuguesa, madre de Doña Juana hasta el frente, simulando un combate.
Nunca un trono pareció más tambaleante que este de Castilla durante el reinado de Enrique IV.
De una parte se atrevieron con él los portugueses con el pretexto de unos esponsales y los aragoneses, que no habiéndolo conseguido por las armas en tiempo de los Infantes, sobre todo de D. Juan, lo va a conquistar ahora con la unión de su hijo Fernando con la legítima heredera Isabel la Católica. Pero la historia, esa maestra de la vida, lo tenía determinado de otra manera; que aquella joven de dieciocho años que se une en matrimonio al príncipe de diecisiete, en Valladolid, en la sala rica de D. Juan de Vivero, va a reunir en su persona toda la voluntad, toda la fortaleza y toda la decisión y juicio que había faltado en su hermano y en su padre.
Y como de esta reina, cualquier actividad, cualquier decisión, sería suficiente para una y muchas historias, que ya están escritas, sólo diremos de su primer viaje a tierras extremeñas, dando el rodeo para llegar a Trujillo, de pasarse por Guadalupe, Puebla que visitaría, después, muchas veces acompañada de su esposo.
Guadalupe, centro mariano de Extremadura; foco de la cultura medical; emporio de riqueza ganadera, pila bautismal de indios…
En este primer viaje de Isabel a Extremadura con la opinión en contra del Consejo, habiendo firmado documentos en Madrid el día veinte de abril acompañada de una pequeña corte y con cartas muy precisas a su fiel Luis de Chaves para que conozca todos sus movimientos.
Aquel viaje de la reina Isabel la Católica, no lo hace acompañada de su esposo, D. Fernando, quien se dirige a la Meseta Norte para tomar posiciones aún en manos de los portugueses y sus aliados los nobles.
Conocemos la existencia de documentos firmados en Madrid, con fecha veinte de abril de 1477, en los que el Consejo no era partidario del viaje de la reina a tierras extremeñas, donde no existían plazas fuertes y a la vez leales; que el rey toma Cantalapiedra el veintisiete de mayo y que la reina, que ha optado por hacer el viaje a Extremadura, viniendo primero a Guadalupe, desde donde organiza la entrega de Trujillo, por la gestión de Gonzalo Baeza, su tesorero, ante el capitán guardián de la fortaleza, Pedro de Baeza, se encuentra en Trujillo el día catorce de ese mes de mayo.
La intervención personal de D. Diego López Pacheco, a quien ahora interesa aproximarse al partido de la reina, hace que por fin el día veinticuatro, Trujillo se encuentre en manos de Gonzalo de Ávila, señor de Villatorre, a quien la reina ha designado para tenerla en nombre de la Corona.
Durante estos días de continuos forcejeos, la reina aprovecha para organizar la defensa del triángulo Trujillo-Cáceres-Badajoz, que confía al clavero de Alcántara D. Alfonso de Monroy y al Conde de Feria, Gómez Suárez de Figueroa.
Nos hubiese gustado relatar el viaje desde Guadalupe hasta Trujillo, por las Villuercas, Berzocana, Aldeacentenera; pero la primura impide este regodeo.
Existían problemas en Cáceres entre las familias más importantes sobre la regiduría de la ciudad. Doña Isabel, que en los días finales de junio se encuentra en la capital, soluciona estas intrigas y manda desmochar las fortalezas para evitar la aparición de nuevos focos de resistencia. Y según las crónicas, marcha sola, hacia Andalucía, haciendo su entrada en Sevilla el día veinticuatro de julio.
La gente de Guadalupe, de Trujillo, de Cáceres, en una palabra, de Extremadura, de estas tierras de más acá del río Duero, han sentido la presencia de una reina joven, de unos rasgos no definidamente españoles; su faz rubicunda, su cara bolluda, su cabello que tira taheño, no representa el tipo netamente hispano; pero, su decisión, su juventud (tiene ahora la reina veintiséis años), han impresionado al auditorio. Y es que la reina sabía poner mucha teatralidad a sus actos, ya lo tenía demostrado.
II. CABAÑAS DEL CASTILLO.

Los límites asignados a la ciudad de Trujillo en su jurisdicción tienen por esta parte norte las aguas del río Almonte.
Leemos que Cabañas del Castillo está entre los ríos Almonte e Ibor, cosa no cierta. Cabañas está más al sur del río Almonte, entre éste y el río Berzocana, en una derivación de las Villuercas, y en esa prolongación de monte nace la garganta de Santa Lucía, que es de donde se surte de agua la ciudad de Trujillo.
Durante los tiempos de la Reconquista, Cabañas fue castillo importante y en su fortaleza se refugiaban las gentes de labraban las tierras cercanas o cuidaban allí sus ganados. Pertenecía esta fortaleza a la Orden de Calatrava y de dicha orden militar pasó a la Corona.
Finalizada la lucha con los árabes, aquellas gentes, bastante numerosas, fundan en terrenos más abajo del Almonte la aldea de Solana, justamente en el cruce del río Berzocana y pasado el río Almonte; en su nacimiento, Navezullas; junto al río Roturas y más abajo, cuando ya el Almonte ha recibido el Berzocana, el Valbellidos y el Garciaz, Retamosa. Y más al norte, junto al Ibor se reparte con Deleitosa, la campana de Robledollano. Esta era la situación y estos citados pueblos, van a formar una abadía famosa, la Abadía de Cabañas del Castillo.
Alfonso X, vende Cabañas y sus aldeas a la ciudad de Trujillo, pero se reserva el patronazgo de las iglesias, y manda, además –en esto se parece a la ReinaCatólica- que desmochen la fortaleza. Si tenemos en cuenta que la mayor riqueza de aquellas aldeas sería sin duda los diezmos, Trujillo no consideró buena compra la de Cabañas y dejó pasar sin interesarse por aquel territorio.
He hablada en la primera parte de una merced de D. Enrique II, y es esta de Cabañas.
En las luchas entre D. Pedro y D. Enrique, tiene confiada la ciudad de Toledo, D. Pedro a D. García Álvarez de Toledo y a su hijo Alfonso, e, incluso, a su hija que va a casarse con el príncipe de Portugal.
Llegadas las tropas de D. Enrique a Toledo, la ciudad se entrega sin resistencias (la entrega D. García) y esta acción es la que va a premiar D. Enrique, haciendo D. García Álvarez, Señor de Oropesa y de Valdecorneja y concediéndole la Abadía de Cabañas.
Si estando en el actual Aldeacentenera, terrenos de Trujillo en la fecha a que vamos a referirnos, bajamos hasta el río Almonte, nos admira la profunda hondonada por donde corre la corriente del escaso, de ordinario, río.
Bajamos por terreno de encinar que se prolonga hasta los llamados riberos; pero más allá de la corriente es otra la vegetación, ahora de retamas (Retamosa, tierra de retamas) y algún acebuche, como si una falla tectónica fuera el cauce profundo.
Los señores de Oropesa eran ganaderos importantes en tiempos de la Mesta y sus ganados, más los de los Condes de Deleitosa y los del Monasterio, tendrían, en fechas de avenidas, imposibilidad de pasar este río.
Y es debido a estas circunstancias, por lo que el último Señor de Oropesa, de acuerdo con el Concejo de Trujillo, construye, a sus expensas, “una puente”, la más importante de los tiempos medievales, toda ella de pizarra y argamasa, con unos cien metros de superficie, superior, con tres aliviaderos (dos de ellos en la parte de Trujillo y uno en la de Retamosa) y cinco grandiosos ojos, cuatro en arcos de medio punto y uno casi de perfecta ojiva. Existe una inscripción sobre uno de los pilares fechada en 1797, que dice de un arreglo.
Los tajamares, dos de ellos perfectos (los del primer arco de la parte de Trujillo o ribera izquierda) indican que por aquí, hace de quinientos años, discurría el río. Los restantes tajamares, alguno adosado y semicircular, son los que resisten ahora la corriente y uno de los pilares está tan derruido en su base que, de no acudir pronto, desaparecerá esta grandiosa obra tan desconocida.
Hemos tenido la suerte de encontrar el acta que dice de la construcción de este puente, que aquí es “la Puente del Conde”, dice:
“En el año 1460, a toque de campana se reunió el Concejo de Trujillo, en la Iglesia de Santiago, concurren: por el rey (Enrique IV) como notario público, Martín Alfón Pizarro; como escribano, por el prior y fraile de Guadalupe, Manuel García; y estuvieron presentes los honrados caballeros Diego de Carvajal, Diego Pizarro, Juan Hinojosa, Fernando Caldero; en calidad de regidores actuaron Luis Chaves, Sancho Paredes, Diego Hinojosa, Juan Corajo, el bachiller Juan Rodríguez de Almazán y Pedro Alfón de Orellana.
      Y, en nombre del Señor de Oropesa, el vecino de Cabañas, Diego Fernández Usasa”.
Que la puente se llame del Conde, encierra un error, toda vez que en el año 1460, que es el del acuerdo entre Trujillo y Cabañas del Castillo, D. Fernando Álvarez de Toledo sólo es Señor (el señorío que vimos concedió D. Enrique II) y es en el año 1477, en la ciudad de Sevilla, donde el día tres de agosto los Reyes Católicos, tenida cuenta de la lealtad de los señores Álvarez de Toledo, durante las guerras contra Alfonso V de Portugal, conceden el título de Conde al hijo del anterior citado, que tiene el mismo nombre y que viene a ser V. Señor y primer conde. Doña Leonor de Guzmán y Zúñiga era la madre del primer conde.
Las estipulaciones de la construcción de la puente son:

1. Que la ribera izquierda del río continuará siendo de la ciudad de Trujillo y, por consiguiente, quedan suyas, por siempre jamás, la tierra, hierbas, abrevaderos, pesca y madera de la citada margen.

2. Que Trujillo y su tierra tendría paso franco por la puente, tanto las personas como los ganados, sin que jamás tuvieran que pagar portazgo ni tributo alguno.

3. Que D. Fernando no podría construir torres ni fortalezas en los extremos de la puente, ni tampoco sus sucesores ni herederos, incurriendo, si así lo hacían, en la pena de 10.000 doblas de oro, que cobraría la ciudad de Trujillo.
Con posterioridad, los señores y condes de Oropesa, llegaron a un acuerdo con el Honrado Concejo de la Mesta, por el que se dice cobrarían dos cabezas por cada mil de cabrío o lanar que lo pasasen; con todas a la entrada o a la salida.
La importancia de esta Abadía de Cabañas nos la indica el que el rey de Portugal, D. Felipe II, hace oferta de ella a un sucesor de los Álvarez de Toledo, religioso, con la consignación de 2.000 ducados de beneficio.
Estas tierras de Cabañas y Deleitosa, que no siempre estuvieron muy de acuerdo (en las guerras contra Portugal, Deleitosa estuvo algún tiempo con los partidarios de Doña Juana), terminaron por estar unidas mediante enlaces matrimoniales; siendo unas veces de la Casa de Alba y otras de la de Frías (recuérdese que el primer Duque de Frías fue Fernando de Velasco, condestable y casado con la hijas bastarda de D. Fernando el Católico, Doña Juana de Aragón, hija de Doña Juana Nicolau).