viernes, 9 de octubre de 2009

INES DE CASTRO REINA DESPUES DE MUERTA.



Poco se sabe de la biografía de esta mujer, quien pasó a la posteridad por sus trágicos amores con Pedro I de Portugal.No obstante , lo que la historia esconde, lo ilustra la leyenda que ha llevado a Inés de Castro al teatro , a la novela , al cine y a la ópera. Inés de Castro ( 1320 - 1355 ), hija de un noble gallego, llegó a Portugal en 1341 como dama de compañía de la primetida del príncipe heredero , Pedro , llamada Constanza. Ésta era hija de don Juan Manuel , el poeta y político castellano , y por razones de parentesco , Inés había crecido a su lado en su residencia vaillisoletana de Peñafiel. Tanto en la historia como la leyenda aseguran que , en cuanto se conocieron , entre Inés y el ya esposo de su amiga surgieron arrebatos de pasión y algunos retazos de amor y en muy poco tiempo se convirtieron en amantes. La relación no hubiera trascendido del ámbito de lo privado al no ser por la muerte de Constanza en 1345, tras dar a luz a su hijo Fernando. Inés y Pedro vivieron libremente su amor , del que nacieron tres hijos - Beatriz , Juan y Dionís - quienes , en caso de que la unión de sus progenitores se regularizase , podían ser firmes candidatos al trono. El rey de Portugal , Alfonso IV , temió por el futuro de su nieto mayor , el infante Fernando y considerando que Inés era una amenaza para la dinastía, decretó su muerte con respaldo de la corte.La cólera de Pedro fue imparable. Se enfrentó a su padre y acaudilló un levantamiento popular que , durante dos largos años , sumió a Portugal en la guerra civil. Poco después de firmarse la paz , la muerte de Alfonso IV le llevó al trono en 1357. Una vez coronado , ajustició a los asesinos de Inés y una vez reconocido éste la cornó como reina de Portugal. Una vez en paz con su conciencia , reinó durante diez años en los que pacificó sus dominios y llevó a cabo una importante obra legislativa y de reconstrucción económica. Hasta aquí , la historia. Pero la leyenda va más allá y cuenta que Pedro mandó desenterrar el cadáver de su esposa y obligó a la corte a rendirle pleitesía , una situación que , quizá , no es más que la idealización del traslado de sus restos hasta el mausoleo construido para ella en el monasterio de Santa María de Alcobaça en 1360 y que constituye una de las más bellas obras de la estatuaria portuguesa. El rey supervisó personalmente las obras , por lo que la figura yacente de Inés se tiene por el más fiel retrato de la desdichada reina.
En cualquier caso, lo cierto es que sobre el sepulcro recae una hermosa tradición. Se afirma que Pedro mandó construir su propio panteón encarado al de Inés para que lo primero que vieran sus ojos el día del Juicio Final fuera el rostro de su amada.

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